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viernes, 6 de noviembre de 2015

Córdoba, 19 de septiembre de 2015

Running y solidaridad se dieron cita en la Maratón de Apex este sábado



Más de 2500 corredores dijeron presente el pasado 19 de septiembre en una nueva edición de la Maratón Solidaria "Acordonarse", organizada por Apex América y la empresa de eventos deportivos Misión DxT. La competencia, de carácter benéfico, arrancó cerca de las 16 hs en cercanías del Teatro Griego, dentro del Parque Sarmiento.

Esta carrera, la cual ya integra la agenda anual de los corredores cordobeses de calle, aglutinó tanto a deportistas profesionales como a amateurs, primerizos y eventuales dentro de sus dos categorías: 10K, competitiva y 4K, participativa.

Además, los voluntarios de Apex le dieron el tinte solidario al evento, concientizando a los corredores acerca de las causas benéficas con las que trabajan, e instándolos a colaborar de alguna manera. Excepto por el costo de las remeras, el resto del dinero recaudado fue 
donado con propósitos solidarios.

Cabe destacar que esta Maratón viene realizándose desde hace 5 años a nivel regional, no solo en la Ciudad sino también en Buenos Aires, Rosario, Resistencia, y, a su vez, en Santiago de Chile, Talca y Asunción, todo como parte del programa de Responsabilidad social empresaria de Apex América.

Organización y previa


La logística del evento estuvo a cargo de la empresa organizadora Mision DxT, de larga trayectoria en este campo. Alrededor de las 13, se montaron las carpas de servicio, el escenario principal, y los arcos de partida y llegada sobre calle Deodoro Roca, a solo unos metros del Teatro Griego y del monumento a Dante.

Por otra parte, los voluntarios de Apex, fueron ubicando sus distintas mesas de inscripción y acreditación en distintos puntos del predio. Además, establecieron puestos de juegos para chicos, que más adelante se llenarían con la llegada de las familias.

Durante la semana, los interesados en inscribirse en la categoría competitiva debían dirigirse al stand de la organización ubicado en Patio Olmos. Allí, los voluntarios les informaban sobre todas las 23 causas con las que en total trabajan, y, a partir de eso, los competidores decidían a qué causa donar su inscripción, lo que quedaba registrado mediante la entrega de una pulsera identificadora.

Los interesados en inscribirse en la categoría participativa siguieron el mismo proceso que los de 10K, salvo que sus inscripciones fueron tomadas en el Parque mismo, a manos de los voluntarios que se encontraban en el lugar, a partir de las 13 horas.

A eso de las 15 horas, el lugar se encontraba colmado de gente. Más de la mitad de los runners que luego participarían en el evento se hallaban junto a sus familiares y/o amigos; los más profesionales, comenzando el calentamiento, y los demás, disfrutando de las actividades así como de la música en el lugar.

Media hora más tarde, se anunció que la partida no sería sino hasta las 16:30 (treinta minutos después de lo pactado), debido a la gran cantidad de personas que concurrieron a inscribirse a último momento a la categoría participativa de 4K.

La música, entre electrónica y pop, adoptó un tono enérgico cuando en el reloj se leían las 16:10. En ese momento, el escenario fue tomado por los profesores de aeróbica y ellos dieron marcha al calentamiento, que consiste en una sesión de movimientos aeróbicos y rítmicos para movilizar los músculos del público en general.

Concluido este calentamiento, los casi 3000 corredores se dirigieron a la línea de largada, y allí se dispusieron por categorías y rendimiento (una especie de código tácito entre quienes compiten por un premio y quienes vienen a disfrutar únicamente), desde profesionales al principio hasta completos amateur hacia el final.

Cuando habían pasado apenas unos minutos desde las 16:30, el responsable de Misión DxT, Miguel Luna se puso en frente de todos los competidores y, con su habitual buen humor, los arengó a disfrutar de la carrera. “Si no van por todo, ¿a qué van?”, fueron sus palabras antes de realizar el conteo regresivo, y así dio marcha a la competencia.

Largada y carrera


El primer tramo de la competencia se desarrolló dentro de las calles internas del Parque mismo. Hacia los 500 metros iniciales, Lucas Arrellano y el altagraciense Iván Ávila se alejaron considerablemente de la visual del resto, perseguidos únicamente por Gastón Cugat.


El resto de la larga fila de camisetas verdes continuó doblando por el camino que circunda a la “Isla de los patos”, mientras que los punteros iniciaron su recorrido por Avenida Richieri hacia Haya de La Torre.

Cerca de las 16:50, la gente de las inmediaciones de Ciudad de las Artes y Tribunales Federales, saludaban a los corredores, quienes se abrían paso entre angostas calles y bellas zonas residenciales.

Mientras tanto, los deportistas de mejor rendimiento se fueron alejando, habiendo salido de calle Enrique Barros y siguieron su paso por Valparaíso hacia la zona de DASPU. El orden de los punteros parecía inmutable.

Cerca de las 5 de la tarde, comenzaron a llegar los primeros participantes de la categoría de 4K, encabezados por Fabián Colazo y Gloria Luna. Inmediatamente después, arribaron al lugar Enzo Obaca y Pablo Herrera, y minutos más tarde, Melina Mandrile y Noelia Lozano.

Al mismo tiempo que completaban la carrera los de 4K, los punteros de la categoría competitiva, habían transitado toda el área de Comedor Universitario y Pabellón Argentina, y se encontraban abriéndose paso por Medina Allende para retornar hacia el Parque.

Unos tramos atrás, se divisaba a la larga fila de participantes, quienes ya habían encontrado su ritmo ideal, y trabajaban sobre él. A la altura del acceso a Ciudad Universitaria sobre Enrique Barros, se encontraba el primer puesto de hidratación, en donde los competidores tuvieron la chance de refrescarse por primera vez.

A las 17 horas, ya los 3 punteros dejaron en claro que la competencia era únicamente entre ellos. Al mismo tiempo que el resto de los competidores emprendía el regreso al Parque, quienes lideraban ya se encontraban ingresando a Deodoro Roca para la vuelta final.

Entonces, cuando el reloj marcaba las 17:10, la gente comenzó a aglutinarse alrededor del arco de llegada y se generalizaron los aplausos para recibir al ganador y a sus escoltas, quienes hasta el último minuto buscaron arrebatarle su lugar.

Llegada y premiación


Vistiendo el número 2444, fue el cordobés Lucas Arrellano quien se llevó la competencia al registrar un tiempo de 38m52s. Completaron el podio de 10K sus perseguidores durante toda la carrera, el experimentado corredor de Alta Gracia, Iván Ávila, quien marcó un tiempo de 39m02s, y Gastón Cugat, con 39m31s.



En el ámbito femenino, las integrantes del podio fueron Brenda Arndt, con un tiempo de 46m23s, Agustina Bustamante, quien registró 48m27s y Rocío Garay, 49m27s. Además, los ganadores de la categoría participativa de 4K fueron Gloria Luna, entre las damas, y Fabián Colazo, entre los caballeros.

Un párrafo aparte merece la participación de competidores discapacitados, ya sea psíquica o físicamente, quienes si bien no fueron una gran cantidad como en otras ocasiones, completaron la tarea y se llevaron el aplauso de todos. El ganador dentro de esta categoría especial fue David Marcelo Finzi, con un tiempo de 37m59s en los 4K.

A medida que concluían, los competidores que recibían sus medallas de finisher y su bebida isotónica para recuperar electrolitos se fueron ubicando en las inmediaciones del escenario principal. La competición concluyó con la llegada de una señora mayor, quien cerró las mediciones luego de haber completado el recorrido en 1h24m11s.

A eso de las 6 de la tarde, subieron al escenario los organizadores y comenzó la entrega de trofeos a ambas categorías. Además, se repartieron medallas a los primeros 3 ganadores dentro de cada división por edad (desde sub-15 hasta 60 años y más).

Posteriormente, y para finalizar, se realizó un sorteo de ropa deportiva, auspiciado por la marca proveedora de las remeras técnicas. 10 runners afortunados pudieron llevarse a casa una bolsa repleta de equipamiento deportivo.

Tras concluir el evento, los voluntarios de Apex América destacaron, además de la concurrencia a la carrera, la participación de la gente por redes sociales. Quienes agradecieron en el escenario concluyeron que fue gracias a la gente que pudo materializarse todo el trabajo que los voluntarios realizan en términos solidarios.

jueves, 5 de noviembre de 2015

Córdoba, 4 de octubre de 2015

10K Maipú Chevrolet: diez mil metros desde los ojos de dos corredores (no tan) amateur

Mes: Octubre. Día: 3. Cualquier persona asociaría una fecha semejante a un día primaveral, a puro sol y con temperaturas agradables. Sin embargo, las condiciones climáticas contaban con otros planes para ese fin de semana. Otros hubieran optado por quedarse en la comodidad de sus hogares, disfrutando de un plácido sueño, o de un desayuno en familia, compartiendo bebidas calientes con sus seres queridos. Pero queda claro que los corredores no son personas ordinarias.

Es decir, aparentan serlo, con trabajos corrientes, familias tipo, amigos como los que uno posee. No obstante, todos ellos poseen una característica en común; una especie de cromosoma extra. Ese “gen de la locura” (como le dice un compañero de pista), que lleva a los corredores a todos lados, sin importarles las condiciones que les vayan a deparar, es lo que explica los casi 800 competidores y acompañantes que dijeron presente para disfrutar 
del evento el pasado sábado.

Un frío despertar

El reloj marcaba las 9 en punto cuando me encontraba arribando al lugar de largada (Colón y Pedro de Oñate, Concesionaria Maipú Chevrolet) junto a mi familia y compañero de ruta. Temprano me di a la cita, un buen hábito fruto de la experiencia, y dispuse a cambiarme para comenzar con el calentamiento.

La temperatura era de 6 grados, aunque, por el viento que soplaba perseverante desde el sur, la sensación térmica se hallaba debajo de esa marca. Aún abrigados, sabíamos que la entrada en calor sería vital para una buena largada y el posterior rendimiento en carrera.

A eso de las 9:20 era temprano todavía, pero ya se había reunido bastante gente en los alrededores del túnel de largada; corredores iban llegando con sus familias, algunos calentaban, otros recorrían el lugar, mientras que se mantenía una fila constante entre los que se iban inscribiendo para la categoría participativa de 4K.

Diez minutos después, ya con la ropa de competición equipada y con el número de corredor adosado a nuestras remeras, mi compañero y yo comenzamos el calentamiento. 
Para ello, dispusimos un trote suave, recorriendo las calles hacia el interior del barrio, intercambiando miradas (y hasta saludos) con los curiosos que, para ese entonces, se dirigían en búsqueda del diario, o limpiaban su auto o casa.

La organización de la carrera es un tema recurrente entre los runners, generalmente, con más críticas que alabanzas, debido a la naturaleza de estos eventos. Calentamiento, largada, señalización, recorrido, e hidratación son los términos más sensibles en este aspecto. Afortunadamente, y como describiré, en todas etapas del evento, la logística de esta carrera fue excelente. Su director deportivo hizo un gran trabajo, y todo resultó sin ningún sobresalto.

Dado lo acertado de la organización, tal como se acaba de mencionar, a las 9:45, mientras realizábamos los estiramientos finales para largar, se anunció que se haría una breve entrada en calor aeróbica (una tradición en todas las carreras, dirigida más que nada hacia los corredores principiantes y/o eventuales), y que 10 en punto sería la largada.

Mi compañero y yo, entonces, nos dispusimos en la línea de largada, dejando todas nuestras pertenencias y saludos a nuestros acompañantes, y aguardamos (in)tranquilos el momento de la largada. Habíamos realizado el calentamiento adecuadamente, pero para combatir al siempre presente frío, nos mantuvimos en movimiento unos instantes, y, luego de preparar sendos relojes con GPS, el visor grande marcó las 10 en punto, y allí fue cuando comenzó la carrera.

Primeros tramos


Para quienes habían venido a acompañar y a disfrutar del evento, sus seres queridos se difuminaron en una marea verde que se extendía por cientos de metros hacia Sagrada Familia. La larga fila de competidores era encabezada por el catamarqueño Fabricius, un habitual de las carreras en nuestra provincia, y sus escoltas cordobeses Burgos y Presti, quienes disputaron el podio casi toda la jornada.

Apenas transcurridos unos metros, ingresamos a la bajada de calle Sagrada Familia divisando hacia lo lejos a los primeros. El resto de los casi 800 competidores fueron ubicándose por ritmo: profesionales y semi profesionales bien adelante, amateurs con todo grado de entrenamiento luego y gente común, como competidores eventuales, primerizos y corredores con sus familias, completaban la fila hacia el final.

Mi compañero y yo, en esta primera etapa, nos encontrábamos prácticamente hacia el final de la multitud. El posicionamiento en la largada es un tema muy particular de cada corredor, pues depende de su plan de carrera; en nuestro caso, preferimos arrancar desde atrás, pues nos sienta mejor la menor concentración de competidores aguerridos que se encuentra en las zonas de adelante.

Cerca de las 10:15 de la mañana, la zona de Parque de las Naciones y Costanera presenció en sus puertas una jornada distinta. Cientos de runners fueron pasando por sus puertas, devolviendo los saludos de la siempre amable gente de barrio que les da aliento al verlos.

Unos minutos más tarde, mi compañero de ruta y yo emprendimos la bajada hacia Costanera, en donde se desarrollaría la etapa más prolongada de la carrera. Entramos al segundo tramo, entonces, manteniendo un ritmo aún tranquilo, aventajando a quienes comenzaban a relegarse en la competencia.

Costanera: ida y vuelta


Desde el auge del running en la ciudad, la Costanera es uno de los escenarios preferidos por los organizadores de carreras, por su largo y llano recorrido. Veinticinco minutos habían pasado de las diez de la mañana cuando comenzamos a transitar esta etapa, la más larga de la competencia.

El tramo de ida por esta larga avenida concluía en el Puente Cantón, en donde emprendía el regreso. Conscientes del largo trecho que todavía nos aguardaba, mi compañero y yo establecimos un ritmo crucero, cómodo pero ya según nuestro plan de carrera y continuamos abriéndonos paso entre los competidores.

Unos minutos después, el tiempo nos jugó una buena pasada y un tímido sol se asomó por entre las nubes, quienes luchaban para mantenerlo oculto. Afortunadamente, hacia la mitad de la carrera, los corredores nos vimos abrigados por algunos rayos de sol, los cuales nos dieron aún más impulso para seguir adelante.

Pasada la mitad de este tramo de ida, una ola de aplausos y arengas se iba propagando desde adelante hacia atrás. Y allí fue donde vimos a los tres primeros emprender la vuelta, escoltados por un grupo de otros profesionales, los cuales venían marcando excelentes registros.

Unos instantes después arribamos al Puente Cantón, en donde emprendimos el camino de vuelta. A la salida del puente, divisamos a los voluntarios de los puestos de hidratación, quienes amablemente y de forma muy eficaz nos proveyeron con agua fresca.

Este puesto de hidratación marcaba el kilómetro 6, lo que significaba que restaban 3 kilómetros sobre Costanera y 1 del tramo final para concluir. Allí fue donde incrementamos el ritmo progresivamente, controlando el pulso con la respiración y, a su vez, aumentamos la zancada (el largo de los pasos), siempre sujetándonos a nuestro plan de carrera.

La vuelta por Costanera fue mucho más rápida, pues mi compañero y yo mantuvimos una velocidad de moderada a fuerte pero sobre todo constante, lo que hizo ese largo trecho mucho más ameno a las piernas, y nos permitió ir equiparándonos con quienes mantenían ritmos similares al que llevábamos.


Hacia las 10:40 del sábado, el extenso tramo sobre la emblemática avenida había concluido. Mi compañero y yo hicimos nuestro reingreso al barrio, solo para encontrarlo despierto y en plena actividad. Entre arengas propias y ajenas, nosotros, así como nuestros competidores, entramos en el tramo final de la competencia.



Cuesta final


La gran marea verde, en ese momento devenida en una larga sucesión de competidores, entró en la zona de Sagrada Familia, cercana al Parque de las Naciones, hacia las 10:45. Para ese entonces, atravesamos los primeros momentos en bajada elevando el ritmo aún más, pidiéndole a nuestras piernas el último esfuerzo antes del final.

Sin embargo, no sabíamos que estábamos por enfrentar un imprevisto a continuación. Fallamos en recordar que los 800 metros de bajada al comienzo luego se convertirían en 800 rigurosos metros de cuesta final. Tuvimos, entonces, que decidir para resolver esta situación.

La fuerte inclinación de esa subida, combinada con el ángulo en que el sol nos alumbraba y el gran cansancio final que llevábamos nos llevó a actuar según la respuesta de nuestro cuerpo. En mi caso, aumenté el ritmo al máximo y le exigí a mis piernas una gran labor extra. Mi compañero, en cambio, decidió bajar el ritmo, entendiendo cuál era su límite de exigencia.

Felizmente, el gran obstáculo llegó a su fin, y atravesé la línea de llegada, registrando un tiempo de 49m15s, seguido por mi compañero un par de segundos después. No obtuvimos una medalla por ser los primeros, pero fue un premio al carácter y a la perseverancia, los 10.000 metros eran un desafío dejado atrás.

 

 

Premiación y final del evento


Desde nuestro arribo a la línea de meta, continuaron llegando corredores durante varios minutos a completar el reto y reunirse con sus seres queridos. La organización aguardó, cortésmente, hasta la llegada de la última competidora; una mujer, quien completó el recorrido en una hora y media, aproximadamente.
Mientras continuaban llegando competidores y se aguardaba la premiación, todo aquel que había concluido tuvo a su disposición los puestos de hidratación y reposición de minerales: los 800 pudimos acceder a bebidas isotónicas y a diversos licuados y chocolatadas, además de poder consumir frutas y paquetes cerrados de frutos secos.


Pasadas las 11:45, la organización comenzó con la premiación de las diversas categorías, otorgando premios en efectivo de $3000, $2000 y $1000 a los primeros, segundos y terceros, respectivamente.


Con un excepcional tiempo de 29m43s, el ganador de los 10K fue el catamarqueño Fabricius, escoltado por los cordobeses Burgos (30m04s) y Presti (30m28s). En el caso de las mujeres, el galardón máximo se lo llevó la atleta olímpica oriunda de Carlos Paz, Rosa Godoy, quien registró una marca de 35m19s, seguida por las cordobesas Laconi y Marchisio (36m52s y 37m46s, respectivamente).




Mientras tanto, la competencia de 4k fue dominada por dos atletas cordobeses especialistas en carreras cortas. Maldonado se quedó con esta distancia, marcando un tiempo de 12m14s, seguido por su compañero Gómez (12m21s). Al podio de la categoría participativa lo completó el catamarqueño Rodríguez, con un tiempo de 12m59s.



Posteriormente, los organizadores de la carrera realizaron el tradicional sorteo, donde afortunados competidores no solo se llevaron a casa sus medallas de finisher, sino también grandes premios para disfrutar en familia. Bicicletas de montaña, tablets, artículos deportivos, y hasta un SmartTV, todos aportados por la organización del evento.


Pasadas las 12:30 de aquel fresco sábado, el cielo comenzó a cerrarse nuevamente. El sol había vuelto a esconderse detrás de la gruesa capa de nubes, sentenciando una bellísima jornada. La mayoría de los runners había emprendido el regreso a su casa, en auto o a pie. 


Sin embargo, mi compañero y yo nos tomamos un momento para disfrutar de la tranquilidad. Otra maravillosa experiencia había quedado atrás, y prueba de ello es la medalla que trajimos a casa. Una vez más, el running nos dio una enorme satisfacción, regalándonos una hermosa recompensa por todo el esfuerzo que ponemos en nuestros entrenamientos, día tras día.

Este deporte es así de agradecido, y es por eso que cada día hay más gente que lo elige. Y pasando la una de la tarde, mi compañero y yo comenzamos el regreso a nuestros hogares, para disfrutar de este nuevo logro junto a nuestros seres queridos, y con crecientes ansias de enfrentar nuestra próxima carrera.