miércoles, 11 de noviembre de 2015

Agustín Céliz, el altagraciense que lleva el trail en su sangre

En una conversación a fondo, exploramos acerca de la vida y de la meteórica carrera de este ultramaratonista de tan solo 21 años de edad.




Cae la tarde del lunes, y acá, en Alta Gracia, la gente comienza a ocupar la pista de atletismo de la ciudad, punto de encuentro de muchos deportistas de la zona. Pero, en este 2 de noviembre, en particular, solo nos encontramos interesados por un personaje de esta localidad serrana: Agustín Céliz, corredor de montaña.
Son casi las 8 de la noche cuando lo vemos llegar desde lejos en su bicicleta. Se presenta como una fiel imagen de lo que sabemos sobre él: muy simple, para nada ostentoso, apasionado por su disciplina, enérgico y con buena predisposición. Y, de esta manera, nos ubicamos apartados de la pista, aunque con ella sirviéndonos de fondo (y de inspiración) para iniciar la conversación.


Running en Córdoba: Bienvenido, Agus, primero que nada, gracias por regalarnos un poco de tu tiempo y permitir que la gente te conozca por esta vía. Ahora, sería muy fácil enumerar muchos de tus logros, pero queremos arrancar contándole al lector quién es Agustín Céliz. Comencemos hablando de tu familia, ¿cómo está compuesta?

Agustín Céliz: Nací en Alta Gracia, y siempre he vivido en la misma casa con mi familia. En total somos 6: mis papás y mis tres hermanos, Iván, Anabel y Federico, incluido yo, al último. En este momento, el único de los cuatro que sigue viviendo junto a mis padres soy yo.

ReC: Por lo enérgico que siempre te vemos, imaginamos que ya de chico eras así. ¿Cómo fue tu infancia? ¿A qué colegio fuiste? ¿Cómo te divertías en aquel entonces?

A.C.: La primaria la hice en la Escuela Manuel Solares, en el centro, pero mi casa está en Barrio Liniers, a 50 metros del Arroyo, lo que hizo que mi vida de niño fuese muy activa. Mi “patio” de juego se encontraba puramente en el entorno natural, alrededor del agua; barro y piedras hacían de juguetes para mí. También, junto a mis hermanos, nos divertíamos con las chozas armadas por nosotros y con otros elementos que utilizábamos para jugar.

ReC: Nuestras sospechas sobre vos eran ciertas, entonces (risas). Sin embargo, el secundario es un mundo completamente distinto que el primario. ¿Cómo te llevabas con el estudio? Además, ¿a qué colegio fuiste? ¿Tenés alguna anécdota divertida que te gustaría compartir?

A.C.: El colegio secundario lo hice en el Instituto El Obraje, en la especialidad de Construcción. En el estudio nunca me destaqué, tal vez porque no era mi fuerte, pero nunca tuve complicaciones respecto a eso. Ahora, las clases de Educación Física eran la gloria. Corría a más no poder, hacía todas las consignas, era, sin dudas, mi clase favorita. Ya me había hecho amigo de todos los profesores (sonríe). ¿Alguna anécdota graciosa? A mis compañeras no les gustaban las clases de Educación Física. En el último año del secundario, yo le pedía al profesor que me dejara indicarles a mis compañeros algunos ejercicios o, por lo menos, guiar la entrada en calor. Claro que, al final de cada clase, las chicas me terminaban odiando porque las hacía sufrir mucho.

ReC: Definitivamente, ya en aquel entonces se perfilaba un atleta en vos, aunque no sé si estabas consciente de eso. ¿Te acordás cuándo fue que te comenzó a gustar el deporte en general? ¿Qué practicabas antes de comenzar a correr?

A.C.: Durante la secundaria comencé a interesarme por el deporte. Mis primeros entrenamientos 
fueron en natación; desde los 15 hasta los 18 años entrené muy duro. Me encantaba nadar, así como disfrutaba yendo al gimnasio. Sin dudas, sentía pasión por el rendimiento deportivo. Tanto impacto ha tenido el deporte en mi vida que, apenas terminé el colegio, en el año 2012, comencé a estudiar el Profesorado en Educación Física.

ReC: Nos acercamos al momento en tu vida que te llevó hacia los caminos del running y, más específicamente, de tu actividad, el trail running. ¿Nos contás, entonces, cómo llegaste a ese punto?

A.C.: Siempre me gustó correr; salía, aunque al principio solo por poco tiempo,  por la zona del Parque García Lorca. Sin embargo, mientras en el verano de 2013 me tocó trabajar de guardavidas en una pileta de la ciudad, conocí a Rupert, hoy, uno de mis grandes amigos. En ese entonces, él me contó sobre las carreras de montaña que solía hacer, acerca de cómo recorría por horas y horas, y eso fue algo que me llamó fuertemente la atención. Tanto interés despertaron esos relatos en mí que decidí que era algo que yo quería hacer, sin duda alguna. Al poco tiempo, comencé a entrenar con él, y fui aprendiendo no solo técnicas de carrera y aspectos físicos, sino acerca de la dinámica de ese tipo de competencias, sus distancias y tipos de preparación para cada una.
Finalmente, sentí que estaba listo para mi primera carrera y me anoté en la edición de ese año de la competencia de montaña que se realiza todos los abriles en la localidad de Los Molinos. Sin exagerar, mi debut en el trail fue una experiencia única e inolvidable.

ReC: Creo que, a esta altura de la entrevista, al lector, sin importar prefiera la calle o la montaña para correr, lo colmaste de intriga sobre tu debut. Por favor, sentite libre de ampliar todo acerca de esta experiencia, la cual describiste como “única e inolvidable”.

A.C.: La carrera de Los Molinos 2013 tenía 2 categorías, de 21 y 10K. Sin demasiada experiencia, yo llegué al día de la competencia con el simple objetivo de completar los 10K. Ya en la previa me sentía deslumbrado por lo que se estaba por vivir: la cantidad de gente que había venido de todas partes a competir; las personas de Alta Gracia que encontré y que solo conocía por nombre o de vista, los saludos, fotos, las familias que acompañaban, etcétera. Para el momento en el que nos llamaron hacia el arco de largada, juro que el corazón se me salía del pecho. Comenzaba la cuenta regresiva y mis piernas temblaban, un poco de nervios y otro de emoción, hasta que, finalmente, largamos.
Los primeros metros los recorrí en un ritmo muy tranquilo, disfrutando de los aplausos y de los saludos de amigos y familiares que inundaban de alegría el comienzo de la carrera. Avanzaban los kilómetros, y cuando fueron apareciendo las primeras subidas, yo veía de lejos a los punteros, lo que realmente no me preocupaba, pues mi meta había sido siempre el venir a disfrutar. Si bien los minutos continuaron su marcha, la verdad no me sentía cansado, y, es más, me parecía que estaba corriendo a un ritmo muy suave. En ese momento decidí aumentar la velocidad hasta donde todavía me sintiera cómodo. Sucedió que, llegando a los últimos metros de competencia, comienzo a escuchar música fuerte, vitoreos y la voz del locutor que decía: “aquí va llegando el 3º de los 10K”. Increíble pero real, en mi debut logré conseguir un tercer puesto entre los tantísimos competidores que fueron partícipes de aquella hermosa carrera, ¡un excelente pie para mis próximas competencias! Por eso hablaba en serio cuando dije que fue inolvidable, pues conseguí entrar al podio y colgarme una medalla el día en que me inicié en esta actividad.

ReC: Si bien conocíamos de este logro antes de hablar con vos, la historia realmente nos impactó. Y calculo que a más de un interesado lector también. Ahora bien, como en la vida se aprende tanto de aciertos como de errores, se podría decir que es obligatorio que te preguntemos sobre alguna mala experiencia en carrera que quieras compartir con nosotros.

A.C.: En mayo de este año fue donde tuve un episodio para olvidar completamente. Me había inscripto en una carrera de 65 Km., la cual se dividía en 3 etapas que se corrían por día; en el primero, 21 Km., en el segundo 26 Km., y en el último, 10 Km. Una competencia de esta magnitud requería de una preparación física y psicológica que, quizá, no fui capaz de lograr. En el día 1, faltando tan solo 5 Km. para alcanzar la meta, me lesioné la rodilla izquierda; lo que provocó que tuviera que aguantar el dolor hasta el final del tramo. Al día siguiente, esa lesión aún me pasaba factura y me vi obligado a largar con dolor. ¿El resultado? Solo pude correr 100 metros y tuve que caminar 26 Km. rengo, lo que, encima de todo, empeoró la condición de mi rodilla por todo el mal esfuerzo que le hice realizar. Al último día lo atravesé estando muy triste y adolorido, y, lo irreversible de la situación hizo que tuviera que completar los últimos 10 Km. a pie. 2 horas y 30 minutos me llevó para cerrar la última etapa, lo que me dejó último entre 1700 corredores. Esta carrera dejó una huella muy profunda en mí, pues representó un antes y un después en mi vida. Fue una experiencia tan fuerte que redefinió la valoración de muchas cosas para mí, desde lo más complejo que podía imaginar hasta actos tan simples como poder decir un “te quiero” a un ser querido.

ReC: La verdad es que estamos descubriendo el luchador incansable que sos. Porque, a pesar de tu corta edad, has desarrollado una larga carrera y, eso queda demostrado en la lección de madurez que tu respuesta previa nos concedió. Y, ya que pudimos sortear la pregunta sobre un –podría decirse- fracaso en tu vida, contanos de un verdadero éxito personal y profesional: Raid Mountain.

A.C.: Bueno, Raid surgió de las ideas de unos amigos que están en el ámbito del trail running para organizar una carrera. Luego de un tiempo de hacer bocetos constantes en mi cabeza, a escondidas creé nombre y  logo para el proyecto, y cuando ya tenía una organización más o menos seria diagramada, lo presenté ante mis amigos, quienes quedaron muy satisfechos y con muchas expectativas. Cerca de mayo del año pasado arranqué con los preparativos para la organización de la primera carrera. No voy a mentir, con tan solo 21 años, nadie creía en mí; me consideraban como alguien sin trayectoria ni reconocimiento, pero la clave fue nunca dejar que eso me afectara, pues yo sabía que tenía mucho para aportar. Y, habiendo tenido eso en mente fue que, luego de varios meses llegó el día de la carrera. Afortunadamente salió todo como esperábamos, sin sobresaltos; nos terminamos llevando las felicitaciones de algunos corredores y hasta amigos nuevos. Quiero destacar en este punto que la mayor alegría que tuve en todo ese esfuerzo de la organización me la llevé con el ganador de la prueba de 30K, Daniel Estefania. Para los que no lo conocen, Dani fue un corredor experto y profe de muchos corredores de montaña, a quien tuvimos la tristeza de haber perdido meses más tarde de la carrera, pero que, dejó una huella profunda en el corazón de todos sus alumnos y de todos aquellos que estuvieron a su alrededor. La verdad, el apoyo incondicional de esta increíble persona en el debut de Raid Mountain fue fundamental para que este proyecto sea una realidad entre los corredores de trail.

ReC: Fuertes palabras, fuertes de verdad. El recuerdo de este querido corredor quedó marcado dentro de la escuela del trail running de la Provincia. Sinceramente, ha sido un placer conversar con vos y darle al lector una imagen de lo que el simple y enérgico Agustín Céliz es. Para ir cerrando, ¿nos contás un poco sobre tus planes a futuro? Y, si tenés alguna reflexión o pensamiento final para compartir con nosotros, sepas compartirlo con nosotros y tus lectores.

A.C.: ¿Mis planes a futuro? A nivel personal, deseo poder entrenar al máximo de mi rendimiento este año que viene, y dedicarle el tiempo que no le estoy dando (suspira y luego sonríe) como debe ser a los estudios. Pero más que ninguna otra cosa, deseo seguir disfrutando de los momentos con mis seres queridos, mi familia, mi novia, mis amigos y compañeros de trail, siempre pensando en la felicidad para ellos y en mi vida con ellos.
También les agradezco la buena onda y el buen trato que tuvieron conmigo; admito que pensé que esto iba a ser raro pero, por suerte, no lo fue para nada (ríe). Y sí quiero compartir con ustedes y los lectores un pensamiento.

ReC: Por supuesto…

A.C.: Las palabras que más me marcaron, las cuales llevo grabadas en la mente y tengo presentes en todo lo que hago pertenecen a una frase de mi amigo Dani Estefania, que siempre decía: “caer está permitido, levantarse es obligatorio”. Disfruten de la vida y de cada momento y no dejen de soñar nunca, ya que los que se atreven a soñar son aquellos que hacen historia.
Así, un poco entre emocionado y alegre, pero siempre guardando esa cuota de humildad que lo caracteriza, Agustín nos saluda y emprende el regreso en bici a su casa de Barrio Liniers. Apenas cinco minutos pasaron desde las 10 de la noche, y la pista está llena de deportistas.
No es la noche más indicada para entrenar, llueve intermitentemente y el viento no ayuda, pero a ellos no parece importarles. Todos poseen una chispa interna que los hace una pizca diferentes de los demás; sienten el running como una verdadera pasión, y eso es todo lo que necesitan para seguir adelante.
Y allá, entre ellos, desaparece rápido la figura de Agustín. Absolutamente mezclado, como si fuera uno más entre la multitud. Saluda a una, y luego a otra persona. Está claro que la fama no es un anhelo para él, le parece superficial. Solo quiere llegar a casa, estar en contacto con sus seres queridos, descansar y mañana retomar el entrenamiento.
Su objetivo, además de simple, es noble: ser cada día mejor. Y el día de hoy, puede ser que no sea tan conocido como creemos que alguien tan notable se merece serlo. Por supuesto que presentimos que el tiempo y sus logros lo posicionarán en lugar privilegiado dentro del ámbito del running local. Pero, si hay algo que sí damos por sentado, es que él solo se conformará con correr. Y ser feliz.
Aquí posando junto a sus compañeros de Raid Mountain.


A más de un año de lo ocurrido en la Media Maratón de la Ciudad, aún existe un debate sobre los chequeos médicos entre los participantes


Competidores sin preparación: una cuenta pendiente en el mundo del running

La imagen del joven atleta, mientras los médicos realizaban infructuosas maniobras de resucitación sobre su cuerpo.

  

           El día 21 de abril de 2014, la ciudad de Córdoba fue testigo de un lamentable acontecimiento: el fallecimiento de Ezequiel Ponce, un joven maratonista local de tan solo 27 años, quien se desplomó mientras recibía la medalla de premiación.

El atleta se precipitó al suelo instantes después de haber cruzado victorioso la línea de meta de la Media Maratón de Córdoba y, aunque los médicos realizaron varios intentos de reanimación, se vieron impotentes para salvarle la vida.

"Teníamos tres ambulancias. Una de ellas estaba en el lugar. Pero los médicos no pudieron hacer nada. Según el doctor que atendió al chico, fue muerte súbita", explicó a la prensa Jacinto Prado, responsable de la empresa organizadora de la carrera. Además, otros dos competidores se descompensaron y tuvieron que ser trasladados hacia un centro asistencial para ser atendidos.

Dada la inmediatez de la muerte de Ezequiel, se barajaron diversas teorías sobre las causas del hecho. Y a estas conjeturas se les sumaron algunos testimonios acerca de problemas con la hidratación y de mala organización. Sin embargo, al otro día se libró un parte médico que determinó que la muerte fue por causas naturales, por lo que no se abrió una investigación judicial sobre el acontecimiento, ni la familia del joven atleta presentó cargos ante la Justicia.

El director de la empresa organizadora dijo en una entrevista concedida a Radio Mitre Córdoba que: "No hay forma de controlar el estado físico de los participantes. Es un ciudadano más que dice 'yo quiero correr', no hay cómo controlarlo si no está federado". Añadió que la “sugerencia” es hacerse una ergometría (test de esfuerzo) al menos una vez por año, pero que no se plantea como exigencia. “Lo que exigen en todos lados es un certificado médico”, agregó.

Con respecto a los otros reclamos, los cuales remarcaban la falta de provisión en los puestos de hidratación y la mala señalización, el periodista Jorge Blanco (especializado en running y en redes, quien, entre muchos medios, colabora con La Voz del Interior) detalló en su página web: (…) “Al regresar a la meta me enteré que un corredor se había desvanecido ni bien había pasado la meta. Había ambulancias, pero éste fue un claro caso de muerte súbita. La carrera estaba bien señalizada, tenía controles, médicos y ambulancias".

Esta carrera, organizada por la Municipalidad de Córdoba y la empresa Prado Eventos, contaba con la el aval de la Confederación Argentina de Atletismo (CADA) y Centro Argentino de Mediciones Atléticas sobre Pavimento (Camap). No obstante, dada la masiva convocatoria de principiantes a las diferentes carreras que se organizan cada fin de semana, no basta con las garantías de dirección técnica y logística que estos y otros organismos puedan ofrecer si no se enfoca en la resolución del problema de la falta de preparación y de controles médicos que aqueja a muchos de los participantes.

El running es un deporte que posee una particularidad respecto de sus pares: lo único que se requiere para comenzar a practicarlo es voluntad. Es, además, económicamente muy viable, puesto que solo requiere un par de zapatillas y ropa cómoda para entrenar, y cualquier persona puede inscribirse a la carrera que desee, abonando para ello una pequeña suma de dinero. Todo esto lo transforma en un deporte verdaderamente inclusivo, lo que le da la bienvenida a miles de participantes amateur carrera tras carrera. Ahora, ¿cuántos de ellos conocen las implicaciones que una práctica deportiva de esta magnitud trae aparejadasen el organismo?

Lo primordial es que el arranque de cualquier práctica deportiva esté acompañado de un estudio médico pertinente que revele el estado físico en el que la persona se encuentra y el camino a seguir en términos de entrenamiento posterior. Debe obtenerse, como paso inicial, un certificado de aptitud física que lo habilite para la práctica. Y en todos los casos en los que se vaya a trabajar en un ritmo competitivo, o para el comienzo de cualquier práctica en mayores de 35 años, esto debe estar acompañado por una prueba de esfuerzo (ergometría).

Este primer paso es de vital importancia para la detección temprana de cardiopatías o diversas complicaciones respiratorias que, desde el comienzo, pudiesen condicionar al participante o, inclusive, terminar orientándolo hacia otro tipo de actividades de menor impacto (caminatas, natación, entre otras). De la misma manera debe el análisis comprender una revisión de los aspectos óseos y musculares del principiante, con el objeto de advertir y poder corregir problemas que puedan surgir del impacto de la actividad en huesos y articulaciones, como también eventualidades en el tema de la postura que obliguen a trabajar en la técnica de pisada, entre lo más importante.

El director del Programa de Actividad Física y Deportes del Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires, Jorge Franchella, responsable de elaborar una serie de recomendaciones para quienes están pensando en iniciarse en el mundo del running, indicó en una entrevista concedida al Diario La Voz del Interior el día 11/12/2013: “una persona puede estar sana o enferma o puede tener factores de riesgo, pero aunque no tenga ninguna patología, su organismo pueden no tener la aptitud requerida para un esfuerzo físico importante. Si un individuo tiene una enfermedad, tendrá un diagnóstico y limitaciones vinculadas. Si está absolutamente sano, el sedentarismo podría impedirle tener un rendimiento de mínimas magnitudes. Lo ideal es que la supervisión general del plan esté en manos de un médico especialista” (…)

El proceso de inicio en el running debe manejarse con prudencia, manteniendo siempre en mente tres aspectos en el entrenamiento: frecuencia, volumen e intensidad. Lo importante para quien comienza a correr es tratar de entrenar, al menos, 3 veces por semana. La frecuencia es lo primero que debe tenerse en cuenta, y quien comienza debe comprometerse de no pasar demasiado tiempo inactivo entre prácticas. Cuando se realiza el primer esfuerzo físico, las células musculares aumentan de tamaño, y su regeneración puede provocar dolor, pero el deportista debe tratar de continuar con el entrenamiento dentro de los 3 días para que esa “memoria” muscular que el cuerpo acaba de adquirir no vuelva al estado anterior.

El segundo punto a tener en cuenta es el volumen de entrenamiento. Una vez establecida una rutina, la cantidad de kilómetros máximos semanales que la persona puede permitirse no debe ser incrementada más de un 20% con respecto al kilometraje del mes anterior; ni más de un 10% entre una semana y la siguiente. Es decir que, si el deportista corrió 20 km por semana durante todo un mes, el mes siguiente no debería correr más de 24 km por semana; ni tampoco aumentar más de 20 km en una semana a 22 km en la siguiente, pues el cuerpo tiene un ritmo de adaptación muscular, circulatoria y respiratoria el cual debe ir cumpliendo.

El último aspecto a tomar en cuenta en términos de entrenamiento es la intensidad. ¿Por qué el último? Porque es el menos importante para quien empieza a practicar este deporte. Primero debe ser capaz de sostener una rutina semanal de prácticas, luego poder aumentar su rodaje semanal sin problemas en la adaptación, y, recién al final será cuando se vea en situación de trabajar en su velocidad, pues su cuerpo, entonces, podrá ya acoplarse a los cambios metabólicos que sobrevendrán luego de este tipo de entrenamientos.

 Cabe destacar que, además de toda la preparación física a la cual el participante debe someterse, también tiene que ser consciente de otros aspectos dentro del deporte. Una hidratación correcta, la elección adecuada de indumentaria y zapatillas, así como el considerar mejorar la alimentación para poder cubrir los requisitos energéticos que la práctica le va a asumir y buenos hábitos de sueño se encuentran entre los puntos más importantes a trabajar al iniciar en el running.

Volviendo al tema principal, es justamente la veta inclusiva que posee este deporte la que genera el problema más grande que trae consigo: participantes que corren sin saber si se encuentran aptos para ello. Ahora, ¿de quién es la responsabilidad de esta preocupante realidad? De ambas partes. Por un lado, la mayoría de los organizadores de maratones solo requieren una entrega “opcional” de un apto médico para la inscripción, o, en caso contrario, exigen la firma de un deslinde de responsabilidad a los participantes. Básicamente, en el caso de una eventualidad, las empresas se comprometen a prestar toda la asistencia médica posible, pero con esto solo se consigue resolver problemas muy puntuales, dejando de lado todo tipo de campaña de concientización a los inscriptos para que obligatoriamente acudan con un apto médico como deberían.

Por otro lado, si bien las empresas tienen su cuota de responsabilidad al no promover el chequeo previo de los inscriptos, existe una falta de conciencia de parte del público, o de difusión masiva desde los medios de comunicación, respecto de lo vitales que son los controles médicos para la práctica del running. De la misma manera en la que se invita al público en general a ser parte de las experiencias de carrera, los organizadores deberían comenzar a promover la entrega de certificados o aptos médicos como requisito de inscripción, de modo tal de asegurarse que la totalidad de los inscriptos realmente sea capaz de soportar la exigencia del evento.

No obstante, este no es un tema que solo afecte al running local, sino que se encuentra generalizado a nivel internacional, aunque ya en muchas carreras se trabaje intensamente para revertirlo. En la última década, se han registrado muertes de corredores, tanto inmediatamente después de cruzar la línea de meta (como el caso de Claire Squires, en Londres, 2012, quien corrió con una afección cardíaca menor, por ejemplo), como en camino al centro asistencial luego de detectar problemas al finalizar la carrera (el caso de Francisco Javier Vital Sandoval, quien comenzó a sentirse mal en el kilómetro 37, pero, tras rechazar la ayuda médica, murió de complicaciones cardíacas al ser trasladado con posterioridad). Estos casos son tan solo dos ejemplos dentro de una gran cantidad de casos a lo largo de los años que podrían haber sido evitados o tratados de forma diferente de haber previsto las complicaciones médicas desde antes de iniciadas las competencias.

En los últimos años, las carreras de calle se han convertido en una alternativa interesante y de mucha convocatoria para la gente que busca iniciarse en el deporte. Y enorgullece de verdad poder ser testigo del giro hacia un estilo de vida más sano que muchas personas eligen cada día. Pero el running, así como todas las prácticas deportivas, debe ser ejecutado responsablemente, tomando todas las previsiones para minimizar sus riesgos. Y así, solo así, disfrutar de sus innumerables beneficios.

viernes, 6 de noviembre de 2015

Córdoba, 19 de septiembre de 2015

Running y solidaridad se dieron cita en la Maratón de Apex este sábado



Más de 2500 corredores dijeron presente el pasado 19 de septiembre en una nueva edición de la Maratón Solidaria "Acordonarse", organizada por Apex América y la empresa de eventos deportivos Misión DxT. La competencia, de carácter benéfico, arrancó cerca de las 16 hs en cercanías del Teatro Griego, dentro del Parque Sarmiento.

Esta carrera, la cual ya integra la agenda anual de los corredores cordobeses de calle, aglutinó tanto a deportistas profesionales como a amateurs, primerizos y eventuales dentro de sus dos categorías: 10K, competitiva y 4K, participativa.

Además, los voluntarios de Apex le dieron el tinte solidario al evento, concientizando a los corredores acerca de las causas benéficas con las que trabajan, e instándolos a colaborar de alguna manera. Excepto por el costo de las remeras, el resto del dinero recaudado fue 
donado con propósitos solidarios.

Cabe destacar que esta Maratón viene realizándose desde hace 5 años a nivel regional, no solo en la Ciudad sino también en Buenos Aires, Rosario, Resistencia, y, a su vez, en Santiago de Chile, Talca y Asunción, todo como parte del programa de Responsabilidad social empresaria de Apex América.

Organización y previa


La logística del evento estuvo a cargo de la empresa organizadora Mision DxT, de larga trayectoria en este campo. Alrededor de las 13, se montaron las carpas de servicio, el escenario principal, y los arcos de partida y llegada sobre calle Deodoro Roca, a solo unos metros del Teatro Griego y del monumento a Dante.

Por otra parte, los voluntarios de Apex, fueron ubicando sus distintas mesas de inscripción y acreditación en distintos puntos del predio. Además, establecieron puestos de juegos para chicos, que más adelante se llenarían con la llegada de las familias.

Durante la semana, los interesados en inscribirse en la categoría competitiva debían dirigirse al stand de la organización ubicado en Patio Olmos. Allí, los voluntarios les informaban sobre todas las 23 causas con las que en total trabajan, y, a partir de eso, los competidores decidían a qué causa donar su inscripción, lo que quedaba registrado mediante la entrega de una pulsera identificadora.

Los interesados en inscribirse en la categoría participativa siguieron el mismo proceso que los de 10K, salvo que sus inscripciones fueron tomadas en el Parque mismo, a manos de los voluntarios que se encontraban en el lugar, a partir de las 13 horas.

A eso de las 15 horas, el lugar se encontraba colmado de gente. Más de la mitad de los runners que luego participarían en el evento se hallaban junto a sus familiares y/o amigos; los más profesionales, comenzando el calentamiento, y los demás, disfrutando de las actividades así como de la música en el lugar.

Media hora más tarde, se anunció que la partida no sería sino hasta las 16:30 (treinta minutos después de lo pactado), debido a la gran cantidad de personas que concurrieron a inscribirse a último momento a la categoría participativa de 4K.

La música, entre electrónica y pop, adoptó un tono enérgico cuando en el reloj se leían las 16:10. En ese momento, el escenario fue tomado por los profesores de aeróbica y ellos dieron marcha al calentamiento, que consiste en una sesión de movimientos aeróbicos y rítmicos para movilizar los músculos del público en general.

Concluido este calentamiento, los casi 3000 corredores se dirigieron a la línea de largada, y allí se dispusieron por categorías y rendimiento (una especie de código tácito entre quienes compiten por un premio y quienes vienen a disfrutar únicamente), desde profesionales al principio hasta completos amateur hacia el final.

Cuando habían pasado apenas unos minutos desde las 16:30, el responsable de Misión DxT, Miguel Luna se puso en frente de todos los competidores y, con su habitual buen humor, los arengó a disfrutar de la carrera. “Si no van por todo, ¿a qué van?”, fueron sus palabras antes de realizar el conteo regresivo, y así dio marcha a la competencia.

Largada y carrera


El primer tramo de la competencia se desarrolló dentro de las calles internas del Parque mismo. Hacia los 500 metros iniciales, Lucas Arrellano y el altagraciense Iván Ávila se alejaron considerablemente de la visual del resto, perseguidos únicamente por Gastón Cugat.


El resto de la larga fila de camisetas verdes continuó doblando por el camino que circunda a la “Isla de los patos”, mientras que los punteros iniciaron su recorrido por Avenida Richieri hacia Haya de La Torre.

Cerca de las 16:50, la gente de las inmediaciones de Ciudad de las Artes y Tribunales Federales, saludaban a los corredores, quienes se abrían paso entre angostas calles y bellas zonas residenciales.

Mientras tanto, los deportistas de mejor rendimiento se fueron alejando, habiendo salido de calle Enrique Barros y siguieron su paso por Valparaíso hacia la zona de DASPU. El orden de los punteros parecía inmutable.

Cerca de las 5 de la tarde, comenzaron a llegar los primeros participantes de la categoría de 4K, encabezados por Fabián Colazo y Gloria Luna. Inmediatamente después, arribaron al lugar Enzo Obaca y Pablo Herrera, y minutos más tarde, Melina Mandrile y Noelia Lozano.

Al mismo tiempo que completaban la carrera los de 4K, los punteros de la categoría competitiva, habían transitado toda el área de Comedor Universitario y Pabellón Argentina, y se encontraban abriéndose paso por Medina Allende para retornar hacia el Parque.

Unos tramos atrás, se divisaba a la larga fila de participantes, quienes ya habían encontrado su ritmo ideal, y trabajaban sobre él. A la altura del acceso a Ciudad Universitaria sobre Enrique Barros, se encontraba el primer puesto de hidratación, en donde los competidores tuvieron la chance de refrescarse por primera vez.

A las 17 horas, ya los 3 punteros dejaron en claro que la competencia era únicamente entre ellos. Al mismo tiempo que el resto de los competidores emprendía el regreso al Parque, quienes lideraban ya se encontraban ingresando a Deodoro Roca para la vuelta final.

Entonces, cuando el reloj marcaba las 17:10, la gente comenzó a aglutinarse alrededor del arco de llegada y se generalizaron los aplausos para recibir al ganador y a sus escoltas, quienes hasta el último minuto buscaron arrebatarle su lugar.

Llegada y premiación


Vistiendo el número 2444, fue el cordobés Lucas Arrellano quien se llevó la competencia al registrar un tiempo de 38m52s. Completaron el podio de 10K sus perseguidores durante toda la carrera, el experimentado corredor de Alta Gracia, Iván Ávila, quien marcó un tiempo de 39m02s, y Gastón Cugat, con 39m31s.



En el ámbito femenino, las integrantes del podio fueron Brenda Arndt, con un tiempo de 46m23s, Agustina Bustamante, quien registró 48m27s y Rocío Garay, 49m27s. Además, los ganadores de la categoría participativa de 4K fueron Gloria Luna, entre las damas, y Fabián Colazo, entre los caballeros.

Un párrafo aparte merece la participación de competidores discapacitados, ya sea psíquica o físicamente, quienes si bien no fueron una gran cantidad como en otras ocasiones, completaron la tarea y se llevaron el aplauso de todos. El ganador dentro de esta categoría especial fue David Marcelo Finzi, con un tiempo de 37m59s en los 4K.

A medida que concluían, los competidores que recibían sus medallas de finisher y su bebida isotónica para recuperar electrolitos se fueron ubicando en las inmediaciones del escenario principal. La competición concluyó con la llegada de una señora mayor, quien cerró las mediciones luego de haber completado el recorrido en 1h24m11s.

A eso de las 6 de la tarde, subieron al escenario los organizadores y comenzó la entrega de trofeos a ambas categorías. Además, se repartieron medallas a los primeros 3 ganadores dentro de cada división por edad (desde sub-15 hasta 60 años y más).

Posteriormente, y para finalizar, se realizó un sorteo de ropa deportiva, auspiciado por la marca proveedora de las remeras técnicas. 10 runners afortunados pudieron llevarse a casa una bolsa repleta de equipamiento deportivo.

Tras concluir el evento, los voluntarios de Apex América destacaron, además de la concurrencia a la carrera, la participación de la gente por redes sociales. Quienes agradecieron en el escenario concluyeron que fue gracias a la gente que pudo materializarse todo el trabajo que los voluntarios realizan en términos solidarios.

jueves, 5 de noviembre de 2015

Córdoba, 4 de octubre de 2015

10K Maipú Chevrolet: diez mil metros desde los ojos de dos corredores (no tan) amateur

Mes: Octubre. Día: 3. Cualquier persona asociaría una fecha semejante a un día primaveral, a puro sol y con temperaturas agradables. Sin embargo, las condiciones climáticas contaban con otros planes para ese fin de semana. Otros hubieran optado por quedarse en la comodidad de sus hogares, disfrutando de un plácido sueño, o de un desayuno en familia, compartiendo bebidas calientes con sus seres queridos. Pero queda claro que los corredores no son personas ordinarias.

Es decir, aparentan serlo, con trabajos corrientes, familias tipo, amigos como los que uno posee. No obstante, todos ellos poseen una característica en común; una especie de cromosoma extra. Ese “gen de la locura” (como le dice un compañero de pista), que lleva a los corredores a todos lados, sin importarles las condiciones que les vayan a deparar, es lo que explica los casi 800 competidores y acompañantes que dijeron presente para disfrutar 
del evento el pasado sábado.

Un frío despertar

El reloj marcaba las 9 en punto cuando me encontraba arribando al lugar de largada (Colón y Pedro de Oñate, Concesionaria Maipú Chevrolet) junto a mi familia y compañero de ruta. Temprano me di a la cita, un buen hábito fruto de la experiencia, y dispuse a cambiarme para comenzar con el calentamiento.

La temperatura era de 6 grados, aunque, por el viento que soplaba perseverante desde el sur, la sensación térmica se hallaba debajo de esa marca. Aún abrigados, sabíamos que la entrada en calor sería vital para una buena largada y el posterior rendimiento en carrera.

A eso de las 9:20 era temprano todavía, pero ya se había reunido bastante gente en los alrededores del túnel de largada; corredores iban llegando con sus familias, algunos calentaban, otros recorrían el lugar, mientras que se mantenía una fila constante entre los que se iban inscribiendo para la categoría participativa de 4K.

Diez minutos después, ya con la ropa de competición equipada y con el número de corredor adosado a nuestras remeras, mi compañero y yo comenzamos el calentamiento. 
Para ello, dispusimos un trote suave, recorriendo las calles hacia el interior del barrio, intercambiando miradas (y hasta saludos) con los curiosos que, para ese entonces, se dirigían en búsqueda del diario, o limpiaban su auto o casa.

La organización de la carrera es un tema recurrente entre los runners, generalmente, con más críticas que alabanzas, debido a la naturaleza de estos eventos. Calentamiento, largada, señalización, recorrido, e hidratación son los términos más sensibles en este aspecto. Afortunadamente, y como describiré, en todas etapas del evento, la logística de esta carrera fue excelente. Su director deportivo hizo un gran trabajo, y todo resultó sin ningún sobresalto.

Dado lo acertado de la organización, tal como se acaba de mencionar, a las 9:45, mientras realizábamos los estiramientos finales para largar, se anunció que se haría una breve entrada en calor aeróbica (una tradición en todas las carreras, dirigida más que nada hacia los corredores principiantes y/o eventuales), y que 10 en punto sería la largada.

Mi compañero y yo, entonces, nos dispusimos en la línea de largada, dejando todas nuestras pertenencias y saludos a nuestros acompañantes, y aguardamos (in)tranquilos el momento de la largada. Habíamos realizado el calentamiento adecuadamente, pero para combatir al siempre presente frío, nos mantuvimos en movimiento unos instantes, y, luego de preparar sendos relojes con GPS, el visor grande marcó las 10 en punto, y allí fue cuando comenzó la carrera.

Primeros tramos


Para quienes habían venido a acompañar y a disfrutar del evento, sus seres queridos se difuminaron en una marea verde que se extendía por cientos de metros hacia Sagrada Familia. La larga fila de competidores era encabezada por el catamarqueño Fabricius, un habitual de las carreras en nuestra provincia, y sus escoltas cordobeses Burgos y Presti, quienes disputaron el podio casi toda la jornada.

Apenas transcurridos unos metros, ingresamos a la bajada de calle Sagrada Familia divisando hacia lo lejos a los primeros. El resto de los casi 800 competidores fueron ubicándose por ritmo: profesionales y semi profesionales bien adelante, amateurs con todo grado de entrenamiento luego y gente común, como competidores eventuales, primerizos y corredores con sus familias, completaban la fila hacia el final.

Mi compañero y yo, en esta primera etapa, nos encontrábamos prácticamente hacia el final de la multitud. El posicionamiento en la largada es un tema muy particular de cada corredor, pues depende de su plan de carrera; en nuestro caso, preferimos arrancar desde atrás, pues nos sienta mejor la menor concentración de competidores aguerridos que se encuentra en las zonas de adelante.

Cerca de las 10:15 de la mañana, la zona de Parque de las Naciones y Costanera presenció en sus puertas una jornada distinta. Cientos de runners fueron pasando por sus puertas, devolviendo los saludos de la siempre amable gente de barrio que les da aliento al verlos.

Unos minutos más tarde, mi compañero de ruta y yo emprendimos la bajada hacia Costanera, en donde se desarrollaría la etapa más prolongada de la carrera. Entramos al segundo tramo, entonces, manteniendo un ritmo aún tranquilo, aventajando a quienes comenzaban a relegarse en la competencia.

Costanera: ida y vuelta


Desde el auge del running en la ciudad, la Costanera es uno de los escenarios preferidos por los organizadores de carreras, por su largo y llano recorrido. Veinticinco minutos habían pasado de las diez de la mañana cuando comenzamos a transitar esta etapa, la más larga de la competencia.

El tramo de ida por esta larga avenida concluía en el Puente Cantón, en donde emprendía el regreso. Conscientes del largo trecho que todavía nos aguardaba, mi compañero y yo establecimos un ritmo crucero, cómodo pero ya según nuestro plan de carrera y continuamos abriéndonos paso entre los competidores.

Unos minutos después, el tiempo nos jugó una buena pasada y un tímido sol se asomó por entre las nubes, quienes luchaban para mantenerlo oculto. Afortunadamente, hacia la mitad de la carrera, los corredores nos vimos abrigados por algunos rayos de sol, los cuales nos dieron aún más impulso para seguir adelante.

Pasada la mitad de este tramo de ida, una ola de aplausos y arengas se iba propagando desde adelante hacia atrás. Y allí fue donde vimos a los tres primeros emprender la vuelta, escoltados por un grupo de otros profesionales, los cuales venían marcando excelentes registros.

Unos instantes después arribamos al Puente Cantón, en donde emprendimos el camino de vuelta. A la salida del puente, divisamos a los voluntarios de los puestos de hidratación, quienes amablemente y de forma muy eficaz nos proveyeron con agua fresca.

Este puesto de hidratación marcaba el kilómetro 6, lo que significaba que restaban 3 kilómetros sobre Costanera y 1 del tramo final para concluir. Allí fue donde incrementamos el ritmo progresivamente, controlando el pulso con la respiración y, a su vez, aumentamos la zancada (el largo de los pasos), siempre sujetándonos a nuestro plan de carrera.

La vuelta por Costanera fue mucho más rápida, pues mi compañero y yo mantuvimos una velocidad de moderada a fuerte pero sobre todo constante, lo que hizo ese largo trecho mucho más ameno a las piernas, y nos permitió ir equiparándonos con quienes mantenían ritmos similares al que llevábamos.


Hacia las 10:40 del sábado, el extenso tramo sobre la emblemática avenida había concluido. Mi compañero y yo hicimos nuestro reingreso al barrio, solo para encontrarlo despierto y en plena actividad. Entre arengas propias y ajenas, nosotros, así como nuestros competidores, entramos en el tramo final de la competencia.



Cuesta final


La gran marea verde, en ese momento devenida en una larga sucesión de competidores, entró en la zona de Sagrada Familia, cercana al Parque de las Naciones, hacia las 10:45. Para ese entonces, atravesamos los primeros momentos en bajada elevando el ritmo aún más, pidiéndole a nuestras piernas el último esfuerzo antes del final.

Sin embargo, no sabíamos que estábamos por enfrentar un imprevisto a continuación. Fallamos en recordar que los 800 metros de bajada al comienzo luego se convertirían en 800 rigurosos metros de cuesta final. Tuvimos, entonces, que decidir para resolver esta situación.

La fuerte inclinación de esa subida, combinada con el ángulo en que el sol nos alumbraba y el gran cansancio final que llevábamos nos llevó a actuar según la respuesta de nuestro cuerpo. En mi caso, aumenté el ritmo al máximo y le exigí a mis piernas una gran labor extra. Mi compañero, en cambio, decidió bajar el ritmo, entendiendo cuál era su límite de exigencia.

Felizmente, el gran obstáculo llegó a su fin, y atravesé la línea de llegada, registrando un tiempo de 49m15s, seguido por mi compañero un par de segundos después. No obtuvimos una medalla por ser los primeros, pero fue un premio al carácter y a la perseverancia, los 10.000 metros eran un desafío dejado atrás.

 

 

Premiación y final del evento


Desde nuestro arribo a la línea de meta, continuaron llegando corredores durante varios minutos a completar el reto y reunirse con sus seres queridos. La organización aguardó, cortésmente, hasta la llegada de la última competidora; una mujer, quien completó el recorrido en una hora y media, aproximadamente.
Mientras continuaban llegando competidores y se aguardaba la premiación, todo aquel que había concluido tuvo a su disposición los puestos de hidratación y reposición de minerales: los 800 pudimos acceder a bebidas isotónicas y a diversos licuados y chocolatadas, además de poder consumir frutas y paquetes cerrados de frutos secos.


Pasadas las 11:45, la organización comenzó con la premiación de las diversas categorías, otorgando premios en efectivo de $3000, $2000 y $1000 a los primeros, segundos y terceros, respectivamente.


Con un excepcional tiempo de 29m43s, el ganador de los 10K fue el catamarqueño Fabricius, escoltado por los cordobeses Burgos (30m04s) y Presti (30m28s). En el caso de las mujeres, el galardón máximo se lo llevó la atleta olímpica oriunda de Carlos Paz, Rosa Godoy, quien registró una marca de 35m19s, seguida por las cordobesas Laconi y Marchisio (36m52s y 37m46s, respectivamente).




Mientras tanto, la competencia de 4k fue dominada por dos atletas cordobeses especialistas en carreras cortas. Maldonado se quedó con esta distancia, marcando un tiempo de 12m14s, seguido por su compañero Gómez (12m21s). Al podio de la categoría participativa lo completó el catamarqueño Rodríguez, con un tiempo de 12m59s.



Posteriormente, los organizadores de la carrera realizaron el tradicional sorteo, donde afortunados competidores no solo se llevaron a casa sus medallas de finisher, sino también grandes premios para disfrutar en familia. Bicicletas de montaña, tablets, artículos deportivos, y hasta un SmartTV, todos aportados por la organización del evento.


Pasadas las 12:30 de aquel fresco sábado, el cielo comenzó a cerrarse nuevamente. El sol había vuelto a esconderse detrás de la gruesa capa de nubes, sentenciando una bellísima jornada. La mayoría de los runners había emprendido el regreso a su casa, en auto o a pie. 


Sin embargo, mi compañero y yo nos tomamos un momento para disfrutar de la tranquilidad. Otra maravillosa experiencia había quedado atrás, y prueba de ello es la medalla que trajimos a casa. Una vez más, el running nos dio una enorme satisfacción, regalándonos una hermosa recompensa por todo el esfuerzo que ponemos en nuestros entrenamientos, día tras día.

Este deporte es así de agradecido, y es por eso que cada día hay más gente que lo elige. Y pasando la una de la tarde, mi compañero y yo comenzamos el regreso a nuestros hogares, para disfrutar de este nuevo logro junto a nuestros seres queridos, y con crecientes ansias de enfrentar nuestra próxima carrera.