miércoles, 11 de noviembre de 2015

A más de un año de lo ocurrido en la Media Maratón de la Ciudad, aún existe un debate sobre los chequeos médicos entre los participantes


Competidores sin preparación: una cuenta pendiente en el mundo del running

La imagen del joven atleta, mientras los médicos realizaban infructuosas maniobras de resucitación sobre su cuerpo.

  

           El día 21 de abril de 2014, la ciudad de Córdoba fue testigo de un lamentable acontecimiento: el fallecimiento de Ezequiel Ponce, un joven maratonista local de tan solo 27 años, quien se desplomó mientras recibía la medalla de premiación.

El atleta se precipitó al suelo instantes después de haber cruzado victorioso la línea de meta de la Media Maratón de Córdoba y, aunque los médicos realizaron varios intentos de reanimación, se vieron impotentes para salvarle la vida.

"Teníamos tres ambulancias. Una de ellas estaba en el lugar. Pero los médicos no pudieron hacer nada. Según el doctor que atendió al chico, fue muerte súbita", explicó a la prensa Jacinto Prado, responsable de la empresa organizadora de la carrera. Además, otros dos competidores se descompensaron y tuvieron que ser trasladados hacia un centro asistencial para ser atendidos.

Dada la inmediatez de la muerte de Ezequiel, se barajaron diversas teorías sobre las causas del hecho. Y a estas conjeturas se les sumaron algunos testimonios acerca de problemas con la hidratación y de mala organización. Sin embargo, al otro día se libró un parte médico que determinó que la muerte fue por causas naturales, por lo que no se abrió una investigación judicial sobre el acontecimiento, ni la familia del joven atleta presentó cargos ante la Justicia.

El director de la empresa organizadora dijo en una entrevista concedida a Radio Mitre Córdoba que: "No hay forma de controlar el estado físico de los participantes. Es un ciudadano más que dice 'yo quiero correr', no hay cómo controlarlo si no está federado". Añadió que la “sugerencia” es hacerse una ergometría (test de esfuerzo) al menos una vez por año, pero que no se plantea como exigencia. “Lo que exigen en todos lados es un certificado médico”, agregó.

Con respecto a los otros reclamos, los cuales remarcaban la falta de provisión en los puestos de hidratación y la mala señalización, el periodista Jorge Blanco (especializado en running y en redes, quien, entre muchos medios, colabora con La Voz del Interior) detalló en su página web: (…) “Al regresar a la meta me enteré que un corredor se había desvanecido ni bien había pasado la meta. Había ambulancias, pero éste fue un claro caso de muerte súbita. La carrera estaba bien señalizada, tenía controles, médicos y ambulancias".

Esta carrera, organizada por la Municipalidad de Córdoba y la empresa Prado Eventos, contaba con la el aval de la Confederación Argentina de Atletismo (CADA) y Centro Argentino de Mediciones Atléticas sobre Pavimento (Camap). No obstante, dada la masiva convocatoria de principiantes a las diferentes carreras que se organizan cada fin de semana, no basta con las garantías de dirección técnica y logística que estos y otros organismos puedan ofrecer si no se enfoca en la resolución del problema de la falta de preparación y de controles médicos que aqueja a muchos de los participantes.

El running es un deporte que posee una particularidad respecto de sus pares: lo único que se requiere para comenzar a practicarlo es voluntad. Es, además, económicamente muy viable, puesto que solo requiere un par de zapatillas y ropa cómoda para entrenar, y cualquier persona puede inscribirse a la carrera que desee, abonando para ello una pequeña suma de dinero. Todo esto lo transforma en un deporte verdaderamente inclusivo, lo que le da la bienvenida a miles de participantes amateur carrera tras carrera. Ahora, ¿cuántos de ellos conocen las implicaciones que una práctica deportiva de esta magnitud trae aparejadasen el organismo?

Lo primordial es que el arranque de cualquier práctica deportiva esté acompañado de un estudio médico pertinente que revele el estado físico en el que la persona se encuentra y el camino a seguir en términos de entrenamiento posterior. Debe obtenerse, como paso inicial, un certificado de aptitud física que lo habilite para la práctica. Y en todos los casos en los que se vaya a trabajar en un ritmo competitivo, o para el comienzo de cualquier práctica en mayores de 35 años, esto debe estar acompañado por una prueba de esfuerzo (ergometría).

Este primer paso es de vital importancia para la detección temprana de cardiopatías o diversas complicaciones respiratorias que, desde el comienzo, pudiesen condicionar al participante o, inclusive, terminar orientándolo hacia otro tipo de actividades de menor impacto (caminatas, natación, entre otras). De la misma manera debe el análisis comprender una revisión de los aspectos óseos y musculares del principiante, con el objeto de advertir y poder corregir problemas que puedan surgir del impacto de la actividad en huesos y articulaciones, como también eventualidades en el tema de la postura que obliguen a trabajar en la técnica de pisada, entre lo más importante.

El director del Programa de Actividad Física y Deportes del Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires, Jorge Franchella, responsable de elaborar una serie de recomendaciones para quienes están pensando en iniciarse en el mundo del running, indicó en una entrevista concedida al Diario La Voz del Interior el día 11/12/2013: “una persona puede estar sana o enferma o puede tener factores de riesgo, pero aunque no tenga ninguna patología, su organismo pueden no tener la aptitud requerida para un esfuerzo físico importante. Si un individuo tiene una enfermedad, tendrá un diagnóstico y limitaciones vinculadas. Si está absolutamente sano, el sedentarismo podría impedirle tener un rendimiento de mínimas magnitudes. Lo ideal es que la supervisión general del plan esté en manos de un médico especialista” (…)

El proceso de inicio en el running debe manejarse con prudencia, manteniendo siempre en mente tres aspectos en el entrenamiento: frecuencia, volumen e intensidad. Lo importante para quien comienza a correr es tratar de entrenar, al menos, 3 veces por semana. La frecuencia es lo primero que debe tenerse en cuenta, y quien comienza debe comprometerse de no pasar demasiado tiempo inactivo entre prácticas. Cuando se realiza el primer esfuerzo físico, las células musculares aumentan de tamaño, y su regeneración puede provocar dolor, pero el deportista debe tratar de continuar con el entrenamiento dentro de los 3 días para que esa “memoria” muscular que el cuerpo acaba de adquirir no vuelva al estado anterior.

El segundo punto a tener en cuenta es el volumen de entrenamiento. Una vez establecida una rutina, la cantidad de kilómetros máximos semanales que la persona puede permitirse no debe ser incrementada más de un 20% con respecto al kilometraje del mes anterior; ni más de un 10% entre una semana y la siguiente. Es decir que, si el deportista corrió 20 km por semana durante todo un mes, el mes siguiente no debería correr más de 24 km por semana; ni tampoco aumentar más de 20 km en una semana a 22 km en la siguiente, pues el cuerpo tiene un ritmo de adaptación muscular, circulatoria y respiratoria el cual debe ir cumpliendo.

El último aspecto a tomar en cuenta en términos de entrenamiento es la intensidad. ¿Por qué el último? Porque es el menos importante para quien empieza a practicar este deporte. Primero debe ser capaz de sostener una rutina semanal de prácticas, luego poder aumentar su rodaje semanal sin problemas en la adaptación, y, recién al final será cuando se vea en situación de trabajar en su velocidad, pues su cuerpo, entonces, podrá ya acoplarse a los cambios metabólicos que sobrevendrán luego de este tipo de entrenamientos.

 Cabe destacar que, además de toda la preparación física a la cual el participante debe someterse, también tiene que ser consciente de otros aspectos dentro del deporte. Una hidratación correcta, la elección adecuada de indumentaria y zapatillas, así como el considerar mejorar la alimentación para poder cubrir los requisitos energéticos que la práctica le va a asumir y buenos hábitos de sueño se encuentran entre los puntos más importantes a trabajar al iniciar en el running.

Volviendo al tema principal, es justamente la veta inclusiva que posee este deporte la que genera el problema más grande que trae consigo: participantes que corren sin saber si se encuentran aptos para ello. Ahora, ¿de quién es la responsabilidad de esta preocupante realidad? De ambas partes. Por un lado, la mayoría de los organizadores de maratones solo requieren una entrega “opcional” de un apto médico para la inscripción, o, en caso contrario, exigen la firma de un deslinde de responsabilidad a los participantes. Básicamente, en el caso de una eventualidad, las empresas se comprometen a prestar toda la asistencia médica posible, pero con esto solo se consigue resolver problemas muy puntuales, dejando de lado todo tipo de campaña de concientización a los inscriptos para que obligatoriamente acudan con un apto médico como deberían.

Por otro lado, si bien las empresas tienen su cuota de responsabilidad al no promover el chequeo previo de los inscriptos, existe una falta de conciencia de parte del público, o de difusión masiva desde los medios de comunicación, respecto de lo vitales que son los controles médicos para la práctica del running. De la misma manera en la que se invita al público en general a ser parte de las experiencias de carrera, los organizadores deberían comenzar a promover la entrega de certificados o aptos médicos como requisito de inscripción, de modo tal de asegurarse que la totalidad de los inscriptos realmente sea capaz de soportar la exigencia del evento.

No obstante, este no es un tema que solo afecte al running local, sino que se encuentra generalizado a nivel internacional, aunque ya en muchas carreras se trabaje intensamente para revertirlo. En la última década, se han registrado muertes de corredores, tanto inmediatamente después de cruzar la línea de meta (como el caso de Claire Squires, en Londres, 2012, quien corrió con una afección cardíaca menor, por ejemplo), como en camino al centro asistencial luego de detectar problemas al finalizar la carrera (el caso de Francisco Javier Vital Sandoval, quien comenzó a sentirse mal en el kilómetro 37, pero, tras rechazar la ayuda médica, murió de complicaciones cardíacas al ser trasladado con posterioridad). Estos casos son tan solo dos ejemplos dentro de una gran cantidad de casos a lo largo de los años que podrían haber sido evitados o tratados de forma diferente de haber previsto las complicaciones médicas desde antes de iniciadas las competencias.

En los últimos años, las carreras de calle se han convertido en una alternativa interesante y de mucha convocatoria para la gente que busca iniciarse en el deporte. Y enorgullece de verdad poder ser testigo del giro hacia un estilo de vida más sano que muchas personas eligen cada día. Pero el running, así como todas las prácticas deportivas, debe ser ejecutado responsablemente, tomando todas las previsiones para minimizar sus riesgos. Y así, solo así, disfrutar de sus innumerables beneficios.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario